Emociones negativas

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Las emociones negativas son aquellas que producen malestar psicológico o desagrado. Las más estudiadas y las más conocidas son el miedo, la ira, la tristeza o la ansiedad.

El malestar que provocan estas emociones va acompañado de una activación fisiológica, es decir, una manera de reaccionar de nuestro cuerpo, que suele ser desagradable y también una conducta eficaz que por ejemplo nos ayude a evitar una amenaza, a expresar enérgicamente una queja cuando detectamos un abuso o a mostrar nuestra tristeza por una pérdida importante.

Es curioso además que, independientemente de nuestro lugar de origen, en la cara se reflejan y reconocen estas emociones. Una expresión de enfado provoca rechazo en las personas que están alrededor y sin embargo una cara de tristeza incitará el acercamiento de aquellos que estén más próximos. Otra emoción negativa, el asco, también con una expresión reconocida universalmente, está ligada a la supervivencia pues nos protege por ejemplo de comer alimentos en mal estado. Aunque otras emociones negativas como la ansiedad o la culpa no están ligadas a ninguna expresión facial, sí hay una serie de signos externos que ayudan a identificarlas como la inquietud, la tensión, la preocupación o el nerviosismo.

Cuando el malestar y la activación fisiológica que provocan las emociones negativas se mantienen en el tiempo y se hacen crónicas es cuando hablamos de desórdenes emocionales. Es esencial para la prevención de estas situaciones tener una buena información y desarrollar habilidades para poder manejar las emociones. Estos recursos ayudarán a que los estados negativos no lleguen a ser tan intensos y por tanto preservarán nuestra salud.

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